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CENTRO DE ESTUDIOS DE CHINA

A orillas del Río Amarillo o Huang He acaban de develarse dos bustos erigidos en homenaje a los dos emperadores legendarios que fundaron esta nación: Yandi y Huangdi.


La estatua sería otra atracción turística más de China si no fuera por tres aspectos que la caracterizan: primero, se trata de la segunda más alta del mundo. Tiene 103 metros de altura, sólo 14 menos que la de Ushiku Amida Buda, en Japón. No obstante, es más voluminosa que ésta y se encuentra en una plaza de 150.000 metros cuadrados. La construcción de la obra tardó más de 20 años y  costó 180 millones de yuanes (23 millones de dólares). Se inició en 1987 con financiación gubernamental, pero también de donantes chinos de dentro y fuera del país.


En segundo lugar, este monumento simboliza la antigüedad de la nación china al exaltar la figura de los dos próceres cuya existencia remite a casi 5.000 años de historia.


Como Yandi y Huangdi son considerados los padres de la civilización china, los naturales del país a veces se llaman a sí mismos ‘hijos de Yan y de Huang’.


Según la leyenda china, Yandi, llamado “Emperador Rojo”, fue conocido también como Shen Nong, figura que introdujo la agricultura y la medicina herbaria.  


A Huangdi, conocido como el “Emperador Amarillo”, se le reconocen el calendario, las bases de la medicina tradicional en el primer libro médico chino, el Neijing (内經), los sistemas de riego, los espejos de bronce, las leyes, la moneda, entre otros.


La tradición china atribuye la invención de los caracteres chinos al personaje legendario Cang Jie, ministro del Emperador Amarillo.

Cabe destacar El Canon de Medicina Interna de Huangdi, como se le conoce al Neijing, porque es aún hoy la obra más reconocida de la medicina china: recoge no sólo las bases de la medicina como tal, también explica cómo llevar una vida en armonía.

En tercer lugar, en un momento en que el país asiático experimenta un  proceso de repunte en el escenario internacional del siglo XXI, con efigies como esta, China vuelve a mostrar la riqueza de su civilización. Representa una parte significativa del legado chino al mundo y es una clara expresión del antiguo soft power de China.


Pero aquí cabe destacar que el soft power, categoría difundida en Occidente sobre todo a partir de los análisis de Joseph Nye, no es otra cosa que la vieja idea de atracción como forma de poder  ya manejada por los antiguos chinos. Lo que es suave es fuerte, afirmaba Lao Tzu en el Tao De Jing, mientras Confucio se refirió de diferentes maneras al poder blando en el Lun Yu. Por ejemplo, “Gobernar con virtud es como la estrella  polar en su sitio, alrededor de la cual giran todas las demás” se lee en el capítulo 2, verso 1.

 

Si hay un país que desde la antigüedad tiene un gran arsenal en materia de soft power, ese es China por todos los aportes, avances e invenciones en ciencia, tecnología, medicina y demás áreas del conocimiento y la cultura.


Pero hay un campo casi desconocido en Occidente en el cual China tiene un largo recorrido y simboliza una vigorosa expresión de poder blando. En este lado del mundo se traduciría como  calobiótica: del griego kalós, bello, y bios, vida. Hace referencia al arte de vivir bien, entendido como la tendencia natural a la vida ordenada. El monumento erigido en memoria  de Huangdi nos lo recuerda.

China, con el temprano desarrollo de su pensamiento, unido a la salud y la medicina china, concibe al ser humano de forma integral, fomentando en él no solo el hábito de una dieta equilibrada y el ejercicio físico, sino también el fortalecimiento energético (Hou Yu Shu Shu) con el cultivo de las artes, la lectura, el silencio, la armonía familiar, el respeto a los ancianos, el sentido de comunidad. El Neijing indica que es indispensable “buscar como objetivo la satisfacción de los demás, considerar un mérito el quedar satisfecho de ello”.  


Shi Tianji, de la dinastía Ming, recomendaba: “Sentir paz adaptándose a lo que se encuentre, acomodarse a cualquier situación. Hay que tratar a los demás con afabilidad, ser prudente y prevenir el engreimiento, tener un pensamiento abierto y gran tolerancia”. No son pocos los ancianos centenarios de los tiempos antiguos que sabían y se interesaban por los instrumentos musicales, el juego del ajedrez, la caligrafía y el dibujo para cultivar el espíritu y así mantener la buena salud. Confucio en el Lun Yu se refería a las 6 artes que debe cultivar el gobernante para lograr ese objetivo.


El médico chino Liu Zhencai, famoso por su  obra Colección de conservación de la vida y longevidad, sostiene que la razón de que haya tantas personas de edad avanzada en China, no reside únicamente en la observación del cuidado físico, sino también en la realización de “ejercicios imbuidos de peculiaridades nacionales únicas”. Esta alusión es una muestra de la riqueza cultural china como herencia para el mundo. En efecto, según el catedrático Chen Keji, de la Academia de Medicina Tradicional de China, y miembro de la Comisión de Medicina del Consejo de Estado, “en este país existen ricas y abundantes artes para la conservación de la vida y la prevención de la vejez, que se ven no sólo en los libros y documentos de la medicina tradicional, sino también en libros de historia general, poesía, novelas y obras de las escuelas taoísta, budista y confuciana.”  


La calobiótica tiene como objetivo alcanzar la longevidad, no para  llegar a ser viejo sino para aprender a vivir. Y la calobiótica china es una gran fortaleza del poder blando de este país asiático en un momento de la humanidad en que  el hombre ha caído en todo tipo de excesos que han dado lugar a patologías antes inimaginables. La efigie de los legendarios fundadores de la civilización china, Yangdi y Huangdi está ahora allí para que la humanidad recuerde las antiguas tradiciones de conservación de la vida y de la armonía con la naturaleza.


1 Médico Cirujano, profesor en Medicina Tradicional China, Pensamiento y Cultura China, Director de Centro China, investigador y consultor en temas de China. info@centrochina.org


China: 5.000 años.

También la medicina como soft power

Jairo Buitrago, M.D.1


Artículo originalmente publicado en: Observatorio Virtual Asia Pacífico (Universidad Jorge Tadeo Lozano)