China: el país mas emigrante del mundo

OBSERVATORIO VIRTUAL ASIA PACÍFICO, 2007.

Por: Diana Andrea Gómez*


En este artículo se pretende realizar una mirada a la historia de las migraciones de la República Popular China, particularmente en la historia contemporánea, con miras a vislumbrar las características y continuidades que se pueden apreciar en la evolución de los flujos migratorios actuales. Así mismo, aquí se pretende considerar los desafíos que deben enfrentar actualmente los chinos establecidos en ultramar en el contexto de un mundo globalizado.

En la actualidad la migración asiática tanto interna como internacional es la de mayor dimensión mundial. Solamente el tamaño de la migración internacional de apenas dos de los países emisores .China e India- corresponde al 35% de los emigrantes del planeta. Tan solo en el área geográfica del este y sudeste asiático se prevé que los emigrantes chinos pueden llegar a casi 50 millones y en el continente americano a 3.4 millones1, en tanto que la emigración india es de más de 20 millones de personas (2). Los migrantes chinos e indios pueden fácilmente sumar más de 70 millones y hoy en día son cerca de 200 millones los migrantes del mundo según la OIM. La migración desde Asia se constituye a su vez en la industria legalmente más organizada comparativamente con las demás regiones del mundo, dada su estructura generalmente en forma de redes muy establecidas de movilidad humana transpacífica.

De otro lado, la migración asiática se nutre tanto de la emigración como de la inmigración, es decir, la mayoría de países de ese continente es a la vez tanto exportadora como importadora de fuerza laboral, característica inusual en la mayoría de zonas migratorias del mundo. Es el caso de Europa y Norteamérica con su tradicional inclinación hacia la inmigración y, por su parte, América Latina con su tendencia a la emigración. Finalmente, el continente asiático, a diferencia de los demás, tiene el mayor número de programas gubernamentales de promoción de la migración internacional.

En Occidente se desconoce la historia de las migraciones asiáticas porque en gran medida se desconoce también la historia de Oriente. No obstante, en este artículo se pretende realizar una mirada a la historia de las migraciones de la China contemporánea (3) con miras a vislumbrar las características y continuidades que se pueden apreciar en la evolución de los flujos migratorios actuales. Así mismo, aquí se pretende considerar los desafíos que deben enfrentar actualmente los chinos establecidos en ultramar en el contexto de un mundo globalizado.


China: el país de mayor migración

Hoy en día la República Popular China no sólo es protagonista de las mayores inversiones económicas del mundo, del mayor número de exportaciones y del incremento del PIB anual más alto del planeta. Es también el país de mayor movimiento migratorio tanto interno como externo. En el ámbito interno, el acelerado crecimiento económico chino está dando lugar al más vertiginoso desarrollo de las ciudades como nunca antes se había registrado en la historia. Y con ello, la migración campo-ciudad se está convirtiendo en el fenómeno migratorio de mayor dimensión mundial que se haya registrado. Según cifras de las autoridades chinas, 121 millones de chinos migraron internamente durante el 2003 y faltan 150 millones más de connacionales que se espera lleguen a poblar las ciudades.

Por su parte, respecto a las migraciones internacionales, no existen cifras oficiales de conocimiento público, pero lo que sí es cierto es que el número de chinos que vive fuera de China es el mayor, superando de lejos a países como India. Es de suponer que si se trata del país más poblado del mundo, de manera axiomática su registro migratorio es el más alto. Sin embargo, puede también afirmarse que no se trata solamente del país que registra el mayor movimiento migratorio, sino que muy probablemente se trata también de una de las poblaciones con tradición emigrante más antigua de la humanidad, si se tiene en cuenta que la población china fue una de las primeras en habitar el planeta. Baste recordar que el Homo Erectus, bautizado como el Hombre de Pekín, fue hallado en el actual territorio chino. Y son numerosos los hallazgos arqueológicos que datan de varios milenios antes de la civilización occidental.


Antecedentes de las migraciones chinas

Históricamente, los chinos han viajado al extranjero por razones de orden económico y religioso. Los peregrinos budistas se desplazaban frecuentemente al centro, sur y este de Asia y varias dinastías chinas tuvieron contactos tanto diplomáticos como comerciales con varias regiones del centro, este y sudeste asiático. Cabe recordar que el desarrollo tecnológico chino los convirtió muy temprano en la historia en navegantes que sabían hacía cientos de años antes que Occidente que la tierra era redonda y que se movía, dibujaron los primeros mapas, llegaron a América, encabezados por el célebre marinero Zheng He, 70 años antes que Colón (en 1421), en barcos que eran cinco veces más grandes que las carabelas del navegante italiano, y pasaron por el estrecho de Magallanes 98 años antes que el navegante portugués. Posteriormente, China se cerró al mundo, y se desconoce qué pasó con todo ese conocimiento adquirido más allá de sus fronteras.  Más adelante, en la historia reciente de la migración internacional china se pueden apreciar 4 momentos importantes que marcaron su devenir y se pueden discriminar por años, así:

1860: Durante la Dinastía Qing se aceptó el derecho de sus habitantes a salir al extranjero.

1949: La inmigración fue controlada por el Estado y la emigración fue prohibida.

1978: Proceso de transformación del modelo económico y apertura a los flujos de capital de los chinos de ultramar.

1985: Promulgación de la Ley Migratoria.

Estos cuatro momentos se enmarcan dentro de un proceso histórico más complejo y sobre el cual se hará referencia ahora.


La emigración desde mediados del siglo XIX

A pesar de que los flujos migratorios chinos se han registrado durante centurias, fue ya en el siglo XIX cuando la emigración tomó un cariz más intenso, sobre todo cuando la Dinastía Qing en 1860 aceptó el derecho de sus habitantes a salir al extranjero. Acontecimientos como el rumor de que se había descubierto oro en las montañas del oeste de los Estados Unidos en 1848, en el sur de Australia en 1851 y en el oeste de Canadá en 1858 significó la movilización de población china hacia esos destinos, la cual a lo largo de las siguientes 8 décadas incluyó a millones de personas. La gran mayoría de chinos nunca arribó a las minas de oro y quizá muchos no llegaron finalmente tales destinos, pero lo que sí lograron los flujos de migrantes que retornaron fue ser nuevamente portavoces de una realidad ya evidenciada en tiempos anteriores: la existencia de un mundo más allá de los poblados chinos.

Un gran número de personas había abandonado China por su propia cuenta, otros terminaron emigrando como trabajadores reclutados por contratistas particulares o por instituciones de otros gobiernos (4). En su mayoría, los flujos de emigrantes estaban compuestos por población masculina que esperaba retornar donde su familia o casarse tras su regreso. Aunque muchos murieron antes de llegar a sus destinos por las vicisitudes que debían enfrentar en los viajes, o se veían atrapados por las deudas contraídas en su lugar de llegada, esto no cambió la esencia circular de dicho movimiento migratorio (5).

Con el transcurrir del tiempo, las comunidades chinas establecidas fuera del país estaban compuestas por hombres pero también por mujeres. El número de estas comunidades en ultramar se incrementó de una forma mucho más estable desde antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, entre 8.5 y 9 millones de chinos se encontraban fuera de su territorio, específicamente en el sureste asiático y en Nanyang (6).

La emigración desde China fue altamente localizada y controlada a través de aquellas zonas de China anexadas como colonias: Hong Kong, Macao, los puertos comerciales como el Delta del Río de la Perla, Amoy y Shantou en la provincia surcentral de Guangdong.

En el interior del país los focos de emigración eran aún muy focalizados. Los flujos de población con destino a Norteamérica provenían casi enteramente de cuatro distritos en el oeste del Delta del río de la Perla, particularmente desde el distrito de Taishan. Se ha estimado que entre 1850 y 1939, más de 6 millones de personas se desplazaron desde Hong Kong (7). Esta migración representa un clásico efecto de tren desde áreas de muy limitada extensión.

Desde 1870 en adelante, ya no fueron Norteamérica y Australia los principales destinos elegidos sino Singapur y los estados malayos. Este cambio de destinos obedeció a dos causas: por una parte, las políticas de exclusión o "great white walls" fueron progresivamente erigidas alrededor de Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda con el objetivo claro de no permitir el acceso de los asiáticos (8). De otra parte, los gobiernos coloniales en el sureste asiático, principalmente el británico, buscaban trabajadores para incrementar el crecimiento económico de los territorios que estaban ocupando.

Al final del siglo, alrededor de 100.000 personas por año habían abandonado Hong Kong y Amoy. Pero en su gran mayoría de trataba de campesinos pobres procedentes de pequeños poblados del sur de China que emigraron para convertirse en trabajadores tanto rurales como urbanos. También emigraron colonos para abrir plantaciones de tabaco y caucho en Sumatra y Sarawak respectivamente (9). Así mismo, una minoría que disponía de cierta educación y capital, se desplazó para comerciar y desarrollar actividades empresariales. Los nuevos destinos proveyeron a los inmigrantes chinos oportunidades de éxito a través del trabajo arduo y los contactos personales.

Hacia la década 30 y en los años siguientes, la recesión económica del mundo capitalista dio lugar a que ciertos destinos fueran restringidos para los chinos, incluido el sudeste asiático. Posteriormente, la guerra chino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la guerra civil entre los ejércitos comunista y el del Kuomintang, y el posterior triunfo del partido comunista en 1949 configuraron un periodo que terminó con el éxodo en masa de tres millones de personas hacia Hong Kong y Taiwán. Después fueron relativamente pocos los que lograron emigrar. De hecho, la gran época de la migración que formó las bases para la conformación de una red global de chinos de ultramar, había culminado. Estas bases son fundamentales para el análisis de la migración actual, la cual se construyó sobre esta red global. A partir de 1950 la migración fue cada vez más controlada en China y la que se registró se dirigió a Hong Kong con cerca de 40 mil personas al año, mientras Hong Kong se convertía en colonia británica. En la década del 60 esta cifra decayó a 10 mil, a excepción de 1962 cuando más de 120 mil entraron a Hong Kong en un periodo de 6 semanas siguiendo a “the great famine”. Más de la mitad de estos migrantes fue arrestada y deportada (10).

La migración desde China prácticamente se restringió a los países del bloque socialista. Más de 11 mil estudiantes y académicos chinos fueron enviados a la Unión Soviética a estudiar en la década del 50; y más de 13.000 ingenieros y técnicos fueron enviados a Tanzania para apoyar la construcción del ferrocarril en la década del 70 (11). Fue así como la emigración de la China continental cedió el paso a la emigración desde Hong Kong y Taiwán, desde donde salieron flujos de población originalmente nacida en China.

Hasta 1962 el Reino Unido permitió la libre entrada de los miembros de la Commonwealth para establecerse de forma permanente en su territorio. Por tratarse de una colonia británica, los nacidos en Hong Kong iniciaron un flujo de migración gracias al cual dejaron de ser cultivadores de arroz para convertirse en dueños de restaurantes chinos a lo largo y ancho del Reino Unido.

Con la implementación del Immigration Act de 1965, los Estados Unidos levantaron el veto discriminatorio a los asiáticos. Así mismo, Canadá introdujo nuevas normas migratorias que terminaron con la tradicional .White Canada Policy., y Australia también suprimió 10 años después sus políticas de inmigración blanca. Con el cambio en las políticas de estos tres grandes países, la migración asiática pasó a inicios de los 60 de un 7.8%, 5.5% y 4% de inmigrantes asiáticos en EU, Canadá y Australia respectivamente a una proporción del 38%, 50% y 40% a inicios de los 90.

Este incremento obedece en el caso chino a la apertura que se generó a partir de 1978 con el ascenso de Deng Xiao Ping al poder. Las reformas y la creación de libres zonas de mercado permitieron la libertad de movimiento a un mayor número de personas. Pero el reconocimiento oficial de que la migración se podía incrementar, sólo se dio hasta 1985 con la aprobación de la Ley de Emigración e Inmigración que garantizó el derecho de los ciudadanos chinos a viajar fuera del país .aunque con algunas restricciones- y también a quienes quisieran irse por motivos privados. No obstante, las dificultades en cuanto a infraestructura de transporte para desplazarse dentro y desde China y la aún más difícil tarea de obtener el pasaporte dificultaron la migración. A partir de 1979 la migración china se constituyó de colonos, estudiantes, trabajadores por contrato y migrantes ilegales.

Migración de colonias chinas a los tres principales países de destino 1982-1994 (12)


Estados Unidos 1982-87 1987-92 1992-93 1993-94


China 79,385 - 116,057 -  57.761 - 47,694

Hong Kong 54,325 - 69,216 - 14,010 -  11,949

Taiwán 81,230 -  76,397 - 15,736 - 11,157


Australia 1982-87 1987-92 1992-93 1993-94


China 4,887 -  6,241 -  1,665  - 1,915

Hong Kong 21,635 - 61,881  - 8,111  - 4,075

Taiwán 2,315 -  12,300 - 1,389  - 779


Canadá 1982-86 1987-91 1992 1993 1994


China 11,788  - 31,737 -  10,429 -  9,447  - 12,250

Hong Kong 34,221 - 110,960 -  38,910  - 36,510 -  43,651

Taiwán 2,782  - 15,211 -  7,456  - 9,842 -  7,328


De acuerdo con la tabla, se ha registrado un marcado incremento de la migración de China a los Estados Unidos y Canadá entre inicios de los 80 e inicios de los 90. Los flujos migratorios desde Hong Kong y Taiwán se destinaron principalmente a Canadá y Australia en ese mismo periodo. Cerca del 70% de los 75 mil chinos que entraron a los Estados Unidos desde Hong Kong durante la década del 60 habían nacido en China (13). Pero ya desde los 90 esta proporción se reversó cuando el 65 por ciento de los emigrantes de Hong Kong habían nacido allí mismo.

La migración desde Taiwán registró durante la década del 50, la cifra de 9.657 emigrantes, mientras que durante los 70 fueron 34.764 los emigrantes que salieron de Taiwán. Sin embargo, no se conoce cuántos de ellos habían nacido en la China continental. En el año 1982 cerca del 82% de los inmigrantes admitidos en los Estados Unidos procedentes de Taiwán habían ya nacido en Taiwán y en 1993 ya eran el 91%. Una situación similar se registró en los inmigrantes de Hong Kong y Taiwán hacia Canadá.

Estos cambios registrados en Norteamérica revelan dos características: las cifras permiten inferir, para el caso tanto de Hong Kong como de Taiwán, que desde mediados del siglo XX hacia su fin la población emigrante china (entendiendo tanto la de China continental como Hong Kong y Taiwán) es cada vez más joven hasta que en los 90 probablemente ya estaba iniciando la edad productiva. La otra característica es que la tendencia migratoria desde la China continental comenzó a decaer comparativamente con Hong Kong y Taiwán.

A su vez, la migración desde China hacia Hong Kong ha continuado de manera estable hasta el presente. Y se ha caracterizado por ser una población con cierto nivel educativo y económico. Y la migración desde Hong Kong y Taiwán se ha caracterizado por ser de clases altas de comerciantes y empresarios.(14) En los Estados Unidos el Students Protection Act de 1992 permitió a miles de estudiantes chinos que habían estado viviendo de forma continua en ese país que adquirieran la residencia. Canadá y Australia adoptaron medidas similares. En cuanto a la población migrante estudiantil, a partir de 1978 el flujo ha venido creciendo de manera exponencial. En 1978 se registraron apenas 28 personas estudiando en universidades estadounidenses (15), pero a principios de la década del 90, la República Popular China ya era para los Estados Unidos el primer país de donde provenían los estudiantes extranjeros: constituían el 10% (44.360 estudiantes chinos) del total de los estudiantes foráneos en 1994. Esto fue también el resultado de la política china de puertas abiertas para la promoción del intercambio internacional. A ello se sumaban los ya constantes flujos de migración estudiantil procedente de Hong Kong y Taiwán. En 1994 su población estudiantil en los Estados Unidos sumaba 51 mil personas. La situación era muy similar en Canadá y Australia. Y si se limita el análisis a la población estudiantil del tercer ciclo de educación superior, China ocupa el primer lugar en cuanto a estudiantes de postgrado.


Orígenes y destinos de la migración

Existe muy poca información para Occidente acerca de los lugares de donde suelen emigrar las comunidades de la China continental. Lo que sí es cierto es que la necesidad de la reunificación familiar -factor de gran peso en culturas como la china que tienen un gran arraigo familiar (16)- juega un papel fundamental en el movimiento poblacional desde China hacia el exterior. Y se estima que gran parte de la emigración proviene de las áreas históricamente migratorias: del Delta del Río de la Perla y sus alrededores, el este de la provincia de Guangdong y zonas costeras de la provincia de Fujian. Así mismo, la emigración de población estudiantil se registra desde las zonas donde se encuentran las mejores universidades: en Beijing, Shanghai y Guangzhou. (17) Mapa 1. División administrativa de la República Popular China (por provincias) Los principales destinos de la migración legal desde la segunda mitad del siglo XX han sido Norteamérica y Australasia. La migración desde Hong Kong se concentró primordialmente en Canadá y posteriormente en Australia, mientras que aquella que ha salido de China y Taiwán ha tenido tendencialmente como destino los Estados Unidos. Las principales ciudades de destino han sido Toronto y Vancouver en Canadá; Nueva York, Los Angeles, San Francisco y Seattle en Estados Unidos; Sydney en Australia, y Auckland en Nueva Zelanda (18). Las migraciones chinas más recientes han tenido como destino los estados de California, Washington y Nueva York, y la inmigración desde Taiwán se ha dirigido principalmente a California (19). Además de estos principales destinos, se ha registrado algunos flujos migratorios desde China a otros lugares, en particular a Europa. Sus orígenes y su historia es diferente porque provienen de la provincia de Zhejiang, y primordialmente de las áreas de Wenzhou y Qingtian. Los británicos y los franceses durante la Primera Guerra Mundial reclutaron sobre todo en la península de Shandong a cerca de 100.000 trabajadores para llenar vacantes de auxiliares no combatientes así como para ocupar mercados de trabajo (20). Una vez finalizada la Guerra, la mayoría de hombres fueron repatriados. No obstante, se inició a partir de los años 20 una cadena migratoria desde esa área y desde Wenzhou, con lo cual se conformaron comunidades chinas ya no solamente en París sino en otras ciudades de la Europa continental, de donde un gran número de chinos después retornó. Los movimientos poblacionales se acrecentaron nuevamente a finesde los 70 e inicios de los 80 (21).


La migración ilegal

Aunque no se conocen cifras oficiales exactas, la migración ilegal al parecer se constituye en un porcentaje importante de las migraciones chinas, particularmente a Norteamérica. Fuentes oficiales de los Estados Unidos estimaron que cerca de 100.000 personas al año a inicios de los 90 entraban a ese país de forma ilegal desde China. Fuentes chinas señalan que para el mismo periodo más de medio millón de chinos estaban en tránsito hacia Occidente desde ciudades en Rusia, el este de Europa, el Sudeste Asiático y Latinoamérica.(22) Según Skeldon, los chinos que desean migrar ilegalmente a los Estados Unidos deben pagar entre 30.000 y 50.000 dólares para poder entrar. Existen redes que permiten el acceso una vez se pague antes de partir al menos el 10% del valor total, luego se realiza un segundo pago en un lugar intermedio antes de llegar a Norteamérica (23).

Muchos de los que logran entrar a Estados Unidos son virtualmente considerados por sus deudores como trabajadores esclavos de un gigantesco mercado humano, principalmente ubicable en los Chinatown de Nueva York y San Francisco, hasta que sus deudas sean canceladas. Este sistema recuerda al utilizado en el siglo XIX principalmente conformado por hombres -aunque cada vez son más las mujeres-, quienes presumiblemente ansían retornar a su país para volver a unirse a sus familias o para casarse una vez obtenida una buena fortuna en Occidente. Muchos quedan atrapados en redes criminales, siendo la prostitución y el tráfico de estupefacientes las más comunes y en las cuales deben pagar onerosas deudas para poder salir de ellas. La mayoría de los migrantes ilegales proceden del sur de China, particularmente de la provincia de Fujian.


La perspectiva del retorno

Para la década de 1990 había alrededor de 30.000 chinos en Italia; de 150.000 a 200.000 solamente en París; y entre 40.000 y 50.000 en Países Bajos.

Un aspecto importante a tener en cuenta en los procesos migratorios asiáticos, y en particular el chino, es el retorno migratorio. La experiencia de la migración estudiantil de países del este de Asia indica que la proporción de retornados tiende a acrecentarse con el tiempo.(24) El gobierno chino aspiraba a que sus connacionales en ultramar retornaran generando transferencia de conocimiento y tecnología, y hoy día este proceso ya se está llevando a cabo. Actualmente, de los 600.000 chinos enviados en la última década a estudiar en universidades norteamericanas, 200.000 han regresado a su país. Muy recientemente, apelando al sentido de comunidad, tan arraigado en la mentalidad de los chinos, la República Popular China está recuperando ese capital humano instalado en el extranjero atrayéndolo con sugestivas ofertas laborales con miras a que contribuyan mayormente al crecimiento de la economía china (25).

En la actualidad se está registrando un fenómeno característico de los chinos acaudalados que se han desplazado a Norteamérica o Australasia, fenómeno conocido como síndrome del astronauta o síndrome del niño paracaídas. Inicialmente el emigrante, usualmente el hombre, dejaba a su esposa y su familia mientras retornaba. Desde la década del 90, ambos padres emigrantes retornan a su lugar de origen después de dejar establecidos a sus hijos, acompañados con parientes si son niños pequeños, en su casa de Norteamérica o Australia. Así, a lo largo de grandes distancias se establecen las familias en dos casas, a veces varias, con uno o ambos padres en constante desplazamiento entre una casa y otra. El número de personas que se incorporan a estas redes transpacíficas de movilidad humana es cada vez mayor, estableciendo así vínculos comerciales entre China y otros países, aprovechando hoy cada vez más la apertura y el crecimiento económico chino.


China más allá de las cifras demográficas.

Para conocer las características de la migración actual china, vale la pena remitirse a algunas cifras demográficas que posteriormente contribuirán a dar cuenta de las dimensiones del fenómeno migratorio chino. En la actualidad, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, la población china asciende a 1´314.000.000 (2006). En términos de la composición de la población, el 20% se encuentra en edades comprendidas entre los 0 y 14 años, el 71.4% se halla en edad productiva, es decir entre los 15 y los 64 años, y apenas el 7.7% tiene más de 65 años. La edad promedio de los chinos es de 32. 7 años. Estas cifras al compararlas con las de los otros países permiten arrojar algunas conclusiones: Definitivamente, China no sólo tiene la mayor población mundial, sino que también tiene a excepción de India, guardadas las proporciones-, la mayor población joven del mundo, con alrededor de 938.196.000 de personas entre los 15 y 64 años de edad, lo cual implica que es el mayor tenedor de mano de obra, ya que se trata de la mayor población en edad productiva. Esto significa a su vez que la República Popular China se constituye en el mayor mercado del mundo (por la cantidad de población joven), sumado esto al registro de una clase media acomodada china cada vez más grande (cerca de 300 millones de chinos). Y como si fuera poco, China ostenta otro primer lugar: el chino mandarín es el idioma más hablado en el mundo con más de 900 millones de personas que la tienen por lengua nativa, junto con aquellos que la utilizan como lengua franca. Este monto de hablantes dobla inmediatamente al inglés, seguido del español. Y el hindi está rápidamente remontando las barreras del inglés indio (26).

En ese contexto se está presentando actualmente un proceso de migración campo-ciudad de dimensiones monumentales: dado el acelerado crecimiento económico chino, las ciudades se encuentran viviendo un proceso extremadamente veloz de desarrollo, por lo cual 121 millones de chinos migraron internamente sólo en 2003 y faltan 150 millones más que ya se están desplazando, con todas las implicaciones que este proceso puede acarrear (27). Se trata del fenómeno migratorio de mayor envergadura en toda la historia de la humanidad.


Las dimensiones del fenómeno de los chinos de ultramar

Hoy día, las comunidades de los chinos de ultramar están localizadas literalmente en la mayoría de los países del mundo, desde Calcuta hasta las Indias Occidentales, y han generado un significativo impacto económico, social, cultural y político en buen número de estos lugares. Es así como el mayor número de migrantes internacionales corresponde a los chinos, inclusive teniendo en cuenta las estimaciones más escépticas de que son por lo menos 31 millones los chinos que habitan fuera de su país. Adicionalmente, el mayor número de estudiantes extranjeros en Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia en la actualidad corresponde a los chinos. En materia económica, más del 60% de la inversión extranjera en China en el periodo comprendido entre 1985 y 2005 proviene de inversionistas chinos de ultramar y más del 70% de las empresas nacionales en China tiene fondos de chinos de ultramar. Los intereses económicos de los chinos de ultramar en su propio país sumados a sus inversiones en el resto del mundo dan como resultado un poder económico que asciende a 1.5 billones de dólares (28). Es decir, su influencia no es para nada desdeñable. En efecto, si se observan los grupos de origen chino en los países vecinos y su aporte al crecimiento económico, las cifras son asombrosas. Para finales de la década del 90 la población china en Indonesia representaba el 2.5% de la población total del país pero controlaba el 73% del mercado de capitales. En Tailandia conformaban el 14 % de los habitantes y manejaban el 80% de ese mercado. En tanto que en Malasia constituían el 30% de la población total y poseían el 69% de capitales. Estas cifras demuestran las dimensiones del poder económico de los chinos de ultramar y su influencia en las esferas comerciales y financieras de la región (29). Por tales razones, los chinos de ultramar representan no sólo una colectividad étnicoeconómica sino también una vasta comunidad con una visión emprendedora y de gigantesco poder económico.


Los 5 planos diferenciados de agrupación

Con miras a comprender cómo funcionan las redes globales de los chinos de ultramar, se precisa hacer referencia a George T. Haley, quien en su libro Los nuevos emperadores de Asia señala 5 tipos de agrupación dentro de los chinos de ultramar. El primero es el de los clanes familiares o nexos de parentesco: los chinos se reúnen a trabajar en familia o entre parientes. Cabe recordar aquí el arraigado sentido de familia transmitido a través de la tradición confuciana. El segundo tipo de agrupación es el de los lazos de origen compartido: para trabajar en equipo los chinos de ultramar se identifican a partir de su mismo origen regional, local, o provincial. Vale decir que cada una de las más de 20 provincias chinas tiene sus propias características geográficas, culturales, lingüísticas y hasta culinarias. Un tercer factor de unión es la identificación con un dialecto común. A pesar de que el chino mandarín es el idioma oficial, existen numerosos dialectos que difieren entre sí en cuanto a la expresión verbal, aunque la lengua escrita (los ideogramas) se conserva igual en su mayoría.

Otro elemento lo constituyen los lazos de asociación surgidos de prácticas y habilidades compartidas. Esto obedece a que los chinos se unen a partir de poseer los mismos códigos. Esta característica ha hecho de los chinos históricamente un pueblo muy arraigado en sus costumbres y creencias. Y finalmente el último aspecto es la confianza derivada de la recomendación y las experiencias previas: factor fundamental para las operaciones de las empresas de los chinos de ultramar. La confianza es uno de los principios rectores, si no el principal, de todo tipo de negociación o transacción. Los chinos consideran que donde no existe confianza no se pueden hacer negocios. Es con base en estos cinco planos de agrupación que se establecen redes de relaciones las cuales se convierten en instrumentos que facilitan el ambiente de negocios, la logística y operatividad de los proyectos y que permiten conformar escenarios de integración productiva y financiera en el nivel regional y global. Así mismo, por la misma forma en que se constituyen las redes -a partir de la identidad mutua en los cinco planos de agrupación-, éstas repercuten más allá del ámbito económico y abarcan los entornos político, social y cultural.


Desafíos que deben enfrentar los chinos de ultramar en todas las latitudes

En el contexto de un mundo cada vez más globalizado, los chinos de ultramar deben adaptarse a Occidente, a sus reglas y su cosmovisión, lo que implica también tener que enfrentar algunos desafíos culturales para poder moverse en el mundo occidental. El primer desafío es el que plantea la diferencia entre culturas disímiles, donde las costumbres diferentes suelen chocar con las conductas habituales en cada país. Este es un elemento de difícil manejo que ha implicado, de una parte, tiempo para comprender comportamientos idiosincrásicos y, de otra parte, altos costos tanto para Occidente como para Oriente. Las modalidades de gestión empresarial se constituyen en otro desafío, puesto que los conceptos tradicionales de gestión chinos obedecen al manejo familiar de los negocios en los que las redes de familiares y amigos son decisivas para el éxito. En ese orden de ideas, el Internet y los negocios electrónicos de hoy día que implican operaciones directas entre fabricantes y consumidores, es decir, sin intermediarios, se oponen a la tradicional necesidad de intermediadores en el caso chino y asiático en general. Otro desafío lo constituye el hecho de que en Asia no se separa la gestión de la propiedad: se incentiva desde la infancia el sentido de lo propio así no se sea el dueño de la empresa, negocio, institución, o cualquiera sea la forma de asociación, ya que en la concepción asiática priman los derechos colectivos sobre los individuales. Lo público es de todos y por tal razón no sólo se asume como algo propio sino que se gestiona en nombre de él. En varias regiones de Occidente no se tiene esa visión. Y finalmente, aunque no menos importante, es de reiterar que en Asia es omnipresente la influencia del clan, generalmente de tipo familiar, incluso grandes grupos de empresas son controlados directa o indirectamente por familias. Este factor puede configurarse en otro desafío a la hora de establecer relaciones económicas con Occidente, donde el concepto de familia no está tan involucrado con el trabajo.


Conclusiones

Es de resaltar que la población emigrante china se constituye en un vínculo indispensable entre China y su economía. Otro elemento característico de la migración china es que el desplazamiento hacia el extranjero no se genera en las zonas más pobres, como suele suceder en Occidente con casos como el de América Latina o el norte de Africa, y su tendencia a la emigración, dadas las difíciles condiciones socioeconómicas de buena parte de sus habitantes. En cuanto a China, al menos durante el siglo XX, la migración de la China continental, de Hong Kong y Taiwán ha estado compuesta por personas económicamente acomodadas.

Los códigos en la cultura de negocios de los chinos generan formas de certidumbre en los vínculos que se establecen. Esto les ha permitido ampliar sus relaciones económicas con Beijing, también a nivel regional en el Pacífico asiático y, gracias a sus redes, en el nivel transpacífico con Canadá, Estados Unidos y varios países de América Latina. Una posibilidad que se ha planteado el gobierno chino es utilizar esas redes de relaciones para canalizar flujos de inversión extranjera directa en áreas de alta prioridad diplomática y económica. Este factor es un indicativo de que las poblaciones emigrantes de los países pueden llegar a tener un papel decisivo en la formulación de las políticas nacionales de sus países de origen. La República Popular China es uno de los pocos países que están adoptando una política de atracción de sus emigrados. Esto se debe en gran medida a que el retorno migratorio se ha constituido para China en la forma de obtener un más rápido conocimiento científico y tecnológico y a bajo costo.

Finalmente, las prácticas y las formas de relación de los chinos de ultramar están sustentadas en conductas y estrategias de negocios compartidas que operan con un sello distintivo: imponen su experiencia histórica y cultural. No es de olvidar que el poderoso Imperio Chino fue cuatro veces, a lo largo de la historia, el centro del mundo al constituirse en potencia científica, económica y militar. El nombre que el país ha adoptado desde tiempos inmemoriales .el Reino del Centro o Zhongguo en chino. no es una mera invención, evoca toda una forma de concebir el mundo y marca a la vez una impronta. Y los chinos de ultramar se están encargando de hacer que el mundo la recuerde.

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